Agua del grifo, agua de calidad

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Agua potable de la mejor calidad

La Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea consideran el agua para consumo humano, como aquella que una persona puede beber todos los días, durante toda su vida y sin ningún riesgo para su saludPor ello, el agua potable es el recurso más vigilado del mundo. Cuando llega a los hogares es de absoluta confianza, ya que ha superado rigurosamente todos los controles que marcan las autoridades sanitarias.

Para fijar la calidad que debe tener el agua del grifo, la Unión Europea, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud determina los límites de presencia de componentes en el agua. Muchos de éstos no perjudican el cuerpo humano –algunos incluso aportan beneficios– y otros, sólo si están presentes en grandes cantidades. 

Para definir los niveles de potabilidad, los investigadores toman como base el consumo diario de una persona a lo largo de su vida –2 litros diarios durante 70 años– con unos márgenes de seguridad muy elevados.

El agua suministrada a través de la red de suministro de Albacete tiene una dureza entorno a los 300 mg CaCO3/l.

Nuestro agua ha superado con creces todos los controles que marcan las autoridades sanitarias, gracias a la aplicación de los tratamientos de potabilización más avanzados y a un control eficaz y continuo de la calidad del agua suministrada.

Los responsables de la calidad del agua del grifo son:

  • El Ministerio de Sanidad y Consumo, que es quien establece la normativa nacional –basada en la legislación europea– para fijar las concentraciones máximas de las sustancias presentes en el agua.
  • Las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas, que vigilan la correcta desinfección del agua y realizan análisis paralelos a los establecidos por las empresas gestoras.
  • Aguas de Albacete, que es la responsable de suministrar agua de la calidad definida en la legislación establecida, así como de realizar todos los controles de calidad fijados por la legislación y de informar en caso de detectar cualquier anomalía.
  • Cada consumidor, que tiene la responsabilidad de cuidar del agua potable dentro de su propiedad, efectuando, por ejemplo, un correcto mantenimiento de su instalación interior.